Amsterdam, Una ciudad Interesante

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Conocida por su barrio rojo de prostitutas, sex shops y negocios de venta de drogas legales, la ciudad también ofrece una gran variedad de tesoros culturales. Los paseos en bicicleta son un clásico para concer sus atractivos principales y las calles entre canales. Comidas y bebidas.

En 1275 apareció por primera vez el nombre de Amstelllodamme, denominación que proviene Del dique (dam) sobre el río Amstel, erigido por pescadores para salvaguardar al pueblo de las mareas y crecidas.

Ubicada en la desembocadura del río IJ, un afluente de lo que fue el Zuiderzee, el río Amstel divide a la ciudad en dos partes, creando además una singular estructura de canales que albergan las llamadas «casas flotantes».

Amsterdam es una de las urbes más coloridas de toda Europa, teniendo sobre todo campos protegidos por el gobierno como ornamento y exclusivos para la plantación de tulipanes, los cuales se colocan de tal manera que el descampado parece un arco iris.

Al llegar, da la sensación que todos se movilizan en bicicleta. Sus habitantes utilizan poco el coche. La gente va a trabajar, a comprar, a pasear sobre dos ruedas. Pero, además, es una de las mejores formas de pasear y conocer, por lo que numerosas comercios se dedican al alquiler de ese tipo de vehículos para turistas.

El Dam constituye el centro histórico de la ciudad. Allí se puede ver el Monumento Nacional de la Liberación, obra que homenajea a los caídos en la Segunda Guerra Mundial. En este mismo punto de la ciudad, se haya el museo Madam Tussaud Scenerama.

En la plaza se encuentran el Palacio Real y la Nueva Iglesia. De ese lugar, sale una larga calle peatonal donde raros locales y sex shops dominan el paisaje. Allí cerca puede visitarse la famosa Fábrica de diamantes (industria que nació en 1579).

Entre los atractivos más característicos de Amsterdam están, en sus afueras, los coffe shops y las tiendas de drogas naturales, en donde se venden variedad de supuestas hierbas psicotrópicas o setas alucinógenas.

Ese tipo de locales son frecuentados por gente de diverso tipo, desde los clásicos bohemios inmersos en sus discusiones filosóficas hasta una pareja con su hijo menor en el cochecito.

Además, la ciudad tiene otros tantos lugares interesantes para visitas culturales, como por ejemplo la Casa de Ana Frank, en el barrio de Westerkerk (se conserva el diario que escribió la joven). La casa-museo de Rembrandt es otro de los puntos imperdibles. Se encuentra en lo que era el barrio judío local y alberga 250 aguafuertes que permite accederse a una buena idea de la obra del pintor.

Por supuesto, al dar una vuelta por Amsterdam no puede dejar de visitarse el Barrio Rojo, un mítico lugar repleto de bares y gente tomando cerveza roja, estrechas callejuelas y, sobre todo, prostitutas que exhiben sus encantos detrás de vidrieras.

La Cámara de Turismo Holandesa recomienda que en el país, «coma como los holandeses en el horario holandés: puntualmente, el desayuno, almuerzo y cena, con la copa de café holandesa a las 10:30 a.m., seguido por el borrel a las 5:00 p.m. exactas».

El borrel es una tradición gastronómica del lugar, comparable al té de las cinco en Londres. En la capital holandesa, en ese momento se acostumbra un tarro de cerveza, o de «jenever» holandesa (ginebra), o vino, acompañado de nueces o queso.

Los que tienen más apetito, pueden probar unos «bitterballen» , albóndigas empanizadas fritas que se comen con palillos y se untan con mostaza.

Por otra parte, se aconseja no irse de la ciudad sin desayunar con un hagelslag (baño de chocolate sobre pan untado con mantequilla), o el ontbijtkoek (pastel con sabor a canela, clavel y jengibre).

En Amsterdam, la cerveza constituye una cultura, al igual que uno sus inventos en bebidas: la ginebra. La fábrica de cerveza de Heineken permite a visitas guiadas para que la gente observe su elaboración.

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