Patagonia, Playas y paisajes

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La naturaleza se apropia de los acantilados, en tanto algunas playas de aguas cálidas completan el encanto. Imponentes mamíferos y aves marinas viven en sus costas.

La Patagonia argentina está formada por una sucesión de accidentes geográficos e hidrográficos diversos. Uno de ellos es, precisamente, la zona costera, repleta de acantilados que se interrumpen en las bocas de los ríos. Dicha franja presenta profundas entrantes representadas por golfos y bahías, salientes pronunciadas y algunas islas.

Punta Bermeja, en Río Negro, inaugura el circuito del litoral patagónico hacia el sur. Este refugio de fauna se ubica en el Golfo San Matías, a 60 kilómetros de Viedma, la capital provincial. Allí pasarelas instaladas en los acantilados permiten apreciar un nutrido apostadero de lobos marinos de un pelo. Además es hábitat de la paloma antártica, de cormoranes, gaviotas y gaviotines.

También en el Golfo San Matías está Las Grutas (a 1.130 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires). Es el blaneario más importantes del litoral patagónico argentino. Son famosas sus aguas azules y cálidas, cuya temperatura oscila entre los 22ºC y 25ºC .

Al concluir el Golfo, ya en la provincia de Chubut, surge Puerto Madryn. Se trata de un importante centro turístico, con hermosas playas y actividades acuáticas. Es digno de visitar el Ecocentro, dedicado a la interpretación de los ecosistemas marinos.

Puerto Madryn es la puerta de entrada a la Península Valdés. Localizada a 1.400 kilómetros de la Capital Federal, penetra en el mar formando dos golfos de abrigadas aguas. Es, además, lugar de encuentro de las ballenas francas australes, adonde acuden cada año -entre mayo y diciembre- para cumplir su ciclo reproductivo.

También existen gran cantidad de lobos marinos, conviviendo con una rica avifauna. En tanto, la tierra firme es compartida por ñandúes (avestruz americano), maras (liebre patagónica) y guanacos. En la punta Norte de la península, se ubica el mayor apostadero continental del mundo de elefantes marinos del sur.

La siguiente parada es la Reserva Punta Tombo. Esta colonia de aves marinas acoge la mayor concentración continental de pingüinos magallánicos (reúne más de 250.000 parejas de la especie, entre septiembre y enero). Otras especies que se protegen allí son gaviotas cocineras, ostreros y cormoranes.

En la provincia de Santa Cruz esperan 900 kilómetros de costas. Se caracterizan por sus aguas frías, azules y profundas, que bañan playas de cantos rodados y arenas oscuras, precedidas por acantilados.

Uno de los parajes destacados es la ciudad petrolera de Caleta Olivia. Entre sus atractivos cuenta con un paseo costanero de grato paisaje y la posibilidad de acceder a una de las maravillas antiguas más importantes del país: el Monumento Natural Bosques Petrificados (a 210 kilómetros de la ciudad), donde yacen arboles sepultados por lava volcánica hace unos 150 millones de años.

Puerto Deseado es una localidad costera conectada con el Océano Atlántico mediante una maravillosa ría. En ese lugar se practican diversas actividades náuticas. La Reserva Natural Ría Deseado es uno de sus principales puntos de interés (allí conviven cuatro especies distintas de cormoranes, y pingüinos magallánicos).

Siguiendo hacia el sur, aparece Puerto San Julián. Presenta atrayentes playas y un rico valor histórico. En su Bahía invernaron en el año 1520 los tripulantes de la expedición de Hernando de Magallanes.

Río Gallegos (a 2.750 kilómetros de Buenos Aires) no es sólo la capital provincial, sino el centro distribuidor de las actividades turísticas en la zona. En la ciudad pueden visitarse museos, muestras artesanales, exposiciones artísticas y una ría de bello paisaje costanero.

Ya en las afueras de la ciudad, también puede apreciarse una atractiva vista volcánica en Laguna Azul, además de conocer una de las más grandes pingüineras de Sudamérica en la Reserva Faunística Cabo Vírgenes.

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